Hojea mi cibergrimorio.
Todo practicante necesita un espacio donde el pensamiento se vuelva texto antes de que se pierda.
Aquí redacto para recordar, concretar, reflexionar, repasar y dejar registro de lo que aprendo y de lo que pasa.
Las páginas de hipertexto que componen el grimorio se consagran a la no ficción, en varios formatos: Cartas, ensayos, crónicas, guías, recetas, críticas, tops y resúmenes.
Los temas que habito en estas páginas son variados; puedes encontrar mis pensamientos sobre tecnología, cultura digital, magia, videojuegos...
el costo (monetario y espiritual) y ganancia (también monetaria y espiritual) del acto de crear y las vicisitudes de habitar el internet conscientemente.
Puedes también encontrar piezas técnicas: tutoriales de programación, blender o de técnicas de artes plásticas.
El cibergrimorio es mi archivo vivo, con espacio para todo lo que necesito recordar.
Las cartas son, valgame la redundancia, cartas, pero abiertas, cartas abiertas. Si bien estas tienen un destinatario, están abiertas para que cualquiera las lea.
Me gusta muchísimo escribir cartas; recuerdo que en primaria me enseñaron hasta el cansancio cómo redactar una carta, cómo escribir la dirección de destinatario y remitente en el sobre y cómo elegir y pegar sellos postales.
Por desgracia, no he usado ni el 50% de este conocimiento ni una sola vez en mi vida. A ver, que he escrito cartas, sí, pero para entregarlas al destinatario en su mano o para entregarlas al vacío del ciberespacio.
También me ha sido superútil saber escribir direcciones, no lo voy a negar. ¿Pero lo de las postales? Jamás lo he usado.
Las cartas permiten gritar al vacío forma que se siente íntima.
Otra cosa que aprendí por primera vez en la primaria fue a redactar ensayos. Mi parte favorita de la educación formal fue escribir ensayos; adoro escribir ensayos.
Amé estudiar metodología de la investigación en mis estudios superiores porque me hizo mucho más fácil organizar mis fuentes, mis ideas principales y redactar ensayos.
En mis ensayos respeto la objetividad, pero me permito presentar mis impresiones y teorías, siempre haciendo la distinción entre ambas partes.
Simplemente soy ensayista de corazón. Nací por mi madre y moriré por mis ensayos.
Busco que mis recetas (guías y tutoriales pero brujeados) sean comprensivas, explicativas y cubran las distintas formas de aprendizaje. Soy consciente de que la mejor forma de aprender es acercarte al material fuente; por eso, siempre que tengo material de referencia, lo enlazo.
En mis recetas, cartas y algunos ensayos ofrezco PDFs descargables y una versión de texto plano; en el caso de las cartas, es para que, si tú te sientes como un destinatario adecuado para ella, la tengas, porque entonces es para ti.
En guías y tutoriales (recetas) es para darte la oportunidad de seguirlos sin internet y de forma local con todos los beneficios que esto conlleva.
Las crónicas de mis procesos también viven aquí. Cuando comparto lo que requirió un proyecto, a veces lo que quiero no es enseñar cómo hacerlo, sino relatar el proceso:
Cómo surge la idea, la planeación, los tropiezos, las decisiones y el análisis de su certeza ya con el conocimiento de la conclusión.
Las críticas, los tops y los resúmenes son 3 llaves conectadas a un solo contenedor de agua, solo que en lugar de agua, el contenedor retiene mis opiniones: mi amor, mi indiferencia y mi rencor a aquellas cosas que uso y consumo.
Un dicho popular del ciberespacio es: “La amabilidad sin honestidad es manipulación y la honestidad sin amabilidad es crueldad”. Con base en esta verdad, redacto para estas áreas.
Es necesario conocer y considerar el contexto de una producción al juzgarla y, por ello, ser amable y honesto; sin embargo, no se pueden justificar las carencias, avaricias y crueldades de alguien que tenía todo en su mesa para darlo.
Bienvenida, bienvenido, bienvenide. Aquí se piensa en voz alta.